sanidadpublica2

Adiós a la privatización de la sanidad: ciudadanos de Madrid, 1- el del ático, 0

Hace unos días me llevé una alegría de esas que perduran: El Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad de Madrid había paralizado de facto la privatización de los servicios de sanidad de la Comunidad.

De repente, las mañanas de domingo de manifestación que frecuentábamos la pasada primavera, los cabreos sintiéndome ninguneado, menospreciado e insultado, cobraban todo el sentido del mundo.

Los comentarios de los políticos afectados hablan de injerencias del mundo judicial en lo político. De irresponsabilidad y de desconocimiento.

Esto, aparte de falso, es enormemente injusto. La política no es “de los políticos”, es de los ciudadanos. Y esta se ejerce cada día del año. Una veces, votando en las urnas, otras, votando en las calles. Manifestándonos. Diciendo que no o que de otra forma. Haciendo patente que más allá de mayorías electorales está la voluntad de la ciudadanía.

El cese de la privatización de la salud es el resultado de una sentencia judicial pero es, sobre todo, el resultado del sano ejercicio por parte de la ciudadanía de los derechos que nuestra Constitución consagra. Sin la suma de decisiones individuales que se concretaron en la famosa “marea blanca”, esto no habría sido posible.

Desconozco en qué momento de la historia de nuestra breve democracia, los españoles nos descuidamos y decidimos que sí, que la democracia es ir a votar cada cuatro años y, mientras tanto, dedicarnos a gastar dinero.

Algo sucedió que hizo que pasáramos de ciudadanos a meros consumidores. Sin darnos cuenta, cambiamos el “un hombre, un voto” por “tanto tienes, tanto vales”.

Decía Platón que la sociedad que no dedica tiempo a la Política, está condenada a ser gobernada por los peores. Parece que tenía razón.

Quiero pensar que la reciente victoria en defensa de la sanidad pública en Madrid supondrá un punto de inflexión de modo que nuestra sociedad sea consciente de que los derechos se conquistan y se defienden. Que son tan valiosos como frágiles y que siempre habrá personas que antepongan su beneficio económico a la rentabilidad social. Que los derechos, en suma, no se conviertan en privilegios.

!! qué mal comunican los políticos!! o cómo se les ve el plumero cuando usan la “neolengua”

La situación de nuestro país ya no hace falta calificarla. Basta con no tener cera en los oídos, tener una vista aceptable, tener familia o no ser político, para intuir la gravedad y las consecuencias futuras de lo que está cayendo. los datos del desempleo hechos públicos el pasado jueves son, simplemente, aterradores. Aún más lo es el número de personas que llevan más de dos años en el paro. Y seguimos sin ver salida de ningún tipo.

vHoy mismo, el desgobierno presidido – es un decir- desde las profundidades del plasma por Mariano Rajoy acepta el hecho de que no saldremos de ésta al menos hasta 2016. Es decir, más allá de las elecciones presidenciales de 2015. Y esto puede darnos una pista sobre la táctica que están siguiendo el Gobierno y el Partido Popular frente a sus verdaderos opositores, ahora que el PSOE está en plena transición interna, pesada cual digestión de cocido leonés.

Comentábamos en posts anteriores que la estrategia habitual del poder frente a los opositores inicialmente débiles era el ninguneo inicial, seguido de la descalificación y, si se convertían en una potencial amenaza, se pasaba directamente a la criminalización. Un ejemplo evidente es la Plataforma de Afectados por Hipoteca y el ataque furibundo tras atreverse éstos últimos a realizar los famosos escraches. He de decir que tal práctica no me resulta cómoda pero tras las manifestaciones del Presidente Del Consejo General del Poder Judicial al respecto, la verdad es que me quedo más tranquilo. Al fin y al cabo, un Doctor en Derecho, Magistrado del Tribunal Supremo y alguna cosa más, intuyo que sabe más de derechos que el Ministro del Interior.

Esta actitud, que ya comenzó con la “simulación de la indemnización en diferido” a Luis Bárcenas – más conocido como “el puto amo” entre sus admiradores-, se ha convertido en una práctica ya frecuente. En la Rueda-de-Prensa-sin-derecho-a-preguntar de ayer mismo, la Vicepresidenta del Gobierno hablaba de “novedades impositivas” cuando se refería a posibles subidas de impuestos.

Yo creo que buena parte de los políticos están descolocados y no se acaban de creer lo que les está pasando. De repente, se encuentran a la salida de lujosos restaurantes con decenas de personas que les piden explicaciones sobre lo que están haciendo y les entregan información sobre las penurias que buena parte de nuestros conciudadanos y conciudadanas están pasando. Inaudito: el pueblo exigiendo cuentas a sus representantes. ¿Miedito?

De pronto, cuando alguno de ellos lanza un slogan vacío de contenido en las redes sociales, sus TL se llenan de burlas, preguntas capciosas, mensajes que manifestan enfado – como mínimo- y, lamentablemente, algún que otro improperio totalmente improcedente. Les hemos perdido el miedo y a veces, hacen que les perdamos el respeto.

No están acostumbrados a que les exijamos que hagan su trabajo – para lo que les pagamos- antes de defender los intereses de otros y miran de reojo las encuestas de intención de voto que a unos les sitúan en la oposición mientras que a otros les dejan donde están – en la oposición también-. Se han quedado perplejos: las medidas económicas no solo no arreglan el problema sino que lo agravan y encima, la ciudadanía les exigimos que hagan su trabajo.

Un político tiene dos opciones ante una situación de la gravedad actual: enfrentarse a ella desde la honestidad y el interés genuino por el bien de todos, o intentar escamotear la realidad mediante el uso de eslógans más o menos afortunados. En las circunstancias actuales, ninguna de ellas asegura el éxito, pero lo que sí garantiza la segunda es que aumentarán nuestra indignación cuando sigamos viendo que no sólo no abordan los problemas como deben, sino que también intentan tomarnos el pelo.

Y es que lo último es llamar “movilidad exterior” a la emigración, convertir en “acoso y coacción” el exigir responsabilidades a los políticos, hacer pasar por “sostenibilidad del sistema” la reducción de hasta un 40% de nuestras pensiones, calificar de “desacelaración del crecimiento” a la depresión económica, “flexibilizar las estructuras” a eliminar de un plumazo los más elementales derechos laborales o “externalizar” – palabra que ni existe en nuestro diccionario- a regalar a buen precio la joya de la corona de nuestro Estado del Bienestar: la sanidad pública o denominar “desindexar” a la actualización con el IPC de las pensiones.

Me temo que estos neofilólogos no han contado con que en nuestro país hay un par de generaciones que hemos ido al colegio, instituto y Universidad, que procuramos enterarnos de lo que pasa y que al vino le llamamos vino, no “solución espirituosa” ni memeces por el estilo.

A veces pienso que el ministro Wert debe ser consciente de eso y preferiría desmontar la educación pública a fin de facilitar la creación de un nuevo metalenguaje, que incorpore, junto con las palabras, un potente anestésico.

Me temo que está equivocado y no lo logrará.

Al respecto, aconsejo la lectura de este interesante artículo sobre el mismo tema, que da una perspectiva seguramente más profunda que la que intentamos dar hoy aquí a este problema que nos obliga a estar más vigilantes si cabe.
http://sociedad.elpais.com/sociedad/2013/04/14/actualidad/1365962577_830507.html

Errores que cuestan caros

Durante las últimas dos semanas hemos asistido a un proceso de criminalización de un movimiento ciudadano en general y de una ciudadana, Ada Colau, en particular, sin precedentes en los últimos tiempos en nuestro país. Es conocido el hecho de que la Plataforma de Afectados por la Hipoteca lleva más de cuatro años denunciando deshaucios, protegiendo a ciudadanos y proponiendo alternativas. También es conocido el hecho histórico de que han presentado una Iniciativa Legislativa Popular en el Congreso de los Diputados apoyada con nada menos de 1,4 millones de firmas.

Lo que probablemente sea menos conocido es el hecho de que la clase política en general y este Gobierno en particular no les ha hecho ni caso hasta que el sufrimiento generado por cerca de medio millón de deshaucios ha creado un clamor y uha alarma social ante las que el silencio hubiera sido una respuesta insoportable. A nuestro juicio, este ha sido el primer error.

el cinismo de RajoyAda Colau ya advirtió en su histórica comparecencia en el Congreso que trasladarían la presión a los diputados directamente, a fin de que conocieran de primera mano lo que supone perder la vivienda, último paso de una carrera cuya meta es la exclusión de la sociedad.

Recordemos que antes que el deshaucio está la pérdida de trabajo, la negación de ingresos, la imposibilidad de mantener a la familia, la horrible decisión de pagar la hipoteca o no comer, en definitiva.

De esta forma, el siguiente paso en la presión a los políticos que ha dado esta plataforma ha sido el Escrache. Una técnica de presión que tomó carta de naturaleza en Argentina y que consiste en el seguimiento de los políticos y el traslado directo a éstos de la presión social. Entrega de información, señalización con pegatinas, etc. Es una herramienta de presión no exenta de polémica y que, en ocasiones, puede suponer un riesgo para la integridad física de las personas si alguno de los participantes se deja llevar por sus sentimientos. Algo fácil cuando estás a punto de perder tu vivienda, por otra parte.

Lo más sorprendente es la respuesta dada desde el poder. Criminalizar, atacar a las personas, mentir, etc. De repente, la Plataforma se convierte en un movimiento filoetarra, infiltrada por peligrosos radicales de izquierdas. A pesar de las contundentes aclaraciones de la Plataforma – visibles en su web en todo momento- sobre la no pertenencia de ciertos movimientos a la propia Plataforma, el mensaje no solo se mantiene, se eleva de tono.

Este es el siguiente error: cuando el adversario ha adquirido entidad suficiente, puede ser una amenaza, lo convertimos en terrorista, así de simple. “Nuestros” medios de comunicación se encargarán del resto. Otros, utilizan tono condescendiente: estamos de acuerdo en el fondo, pero os pierden las formas, dicen. Mientras, la Plataforma muestra en youtube las actuaciones que llevan a cabo. Ni asomo de violencia. Pero esto no es noticiable, claro.

Es un diálogo de sordos en el que el perdedor será el poder. No tenemos ninguna duda. Los ciudadanos sabemos. Los ciudadanos estamos preparados. Los ciudadanos de hoy en día distamos de ser corderos siguiendo al pastor al precipicio que la austeridad insolidaria e injusta nos ofrece – es verdad que hay de todo-. El hartazgo aumenta día a día. La presencia en las calles de las distintas mareas es cotidiana. El poder político está acorralado por las consecuencias de su propia forma de actuar: la corrupción acorrala al PP, la inacción tumba al PSOE. Otros nuevos/viejos partidos intentan, pero no consiguen, acaparar el descontento ciudadano.

La ciudadanía ya se dirige de tú a tú a los políticos. Les hemos perdido el miedo y el respeto. Llegará el momento de actuar con mayor presión – siempre de forma pacífica- pues la inteligencia ya la llevamos puesta desde el principio.

Es cuestión de tiempo que este magma cristalice en alguna propuesta de carácter político distinta de las actuales. Que responda, de verdad, a las exigencias de los nuevos tiempos.

Es preciso acabar de una vez por todas con este despilfarro contractivo más conocido como austeridad expansiva. Esto no lleva a ninguna parte. Los oídos sordos, el desprecio, el cinismo maquiavélico practicado por el poder en nuestro país lleva a nuestros políticos al desastre, no a la democracia, si actuamos a tiempo. Ya vivimos el despotismo ilustrado en tiempos de Carlos III, pero hoy los Borbones han dejado de tener la fuerza de antes, desde tiempo atrás más preocupados por cazar elefantes o enriquecerse a nuestra costa.

Si algo tenemos claro hoy en día es que el “todo para el pueblo, pero sin el pueblo” no saldrá de los libros de historia. Los ciudadanos lo impediremos.

Nos falta un relato

La semana pasada, el sábado 2 de marzo, cerca de medio millón de portugueses salieron a la calle con la serenidad, dignidad y fortaleza que siempre ha caracterizado a ese pueblo, al que los españoles, no sé muy bien por qué, siempre hemos mirado por encima del hombro.

Yo creo que nos dieron una lección, francamente. Pensemos que la última de las mareas congregó a una cifra similar en nuestro país, pero somos 45 millones de habitantes, y ellos diez.

Por otra parte, recordemos también que si bien Franco murió tranquilamente en su cama, el ejército portugués – sí, el ejército portugués- lideraba la revolución de los claveles y ponía a Salazar – su Franco particular, mirando para Cuenca-. Nosotros, en cambio, encarcelábamos a los miembros de la Unión Militar Democrática y entrenábamos a Tejero y sus cuates. Hay una diferencia.

En paralelo, los italianos han hecho una peineta a la austeridad y han convertido en tercera fuerza política al movimiento 5 estrellas. Está por ver si será mejor el remedio que la enfermedad, pues tiene un discurso como poco confuso, pero es toda una llamada de atención. Es cierto el riesgo de demagogia y populismo, pero no es menos verdad que el camino marcado por los políticos en el poder lleva al desastre, así de simple.

Yo creo que en España llevamos poco tiempo hartos de nuestros políticos, a diferencia de los 20 años que llevan soportando a Berlusconi en Italia, tras la implosión de los partidos políticos italianos debido a la tangentópoli.

Esto dificulta la aparición de líderes que procedan de terrenos distantes a los políticos, lo que entorpece la llegada de savia fresca al ruedo político.

Por otra parte, si bien es cierto que la Transición fue un éxito, no hubo en España un levantamiento pacífico del pueblo similar al ocurrido en Portugal que forme parte de nuestra memoria colectiva. Un relato viable que, actualizado, nos permita reeditar éxitos pasados. La Transición, al fin y al cabo, nació en el propio seno del régimen, no fue un impulso ciudadano y hoy vemos mejor que nunca sus debilidades.

Nos falta un relato. Nos falta saber qué supone ser ciudadano y no tenemos nada claros los costes de no serlo, aunque el artículo de Rosa María Artal que adjuntamos nos aporta algunas ideas sobre lo que supone @rosamariaartal (www.twitter.com/rosamariartal).

Somos de despotricar, de usar twitter, de insultar – algunos-, de manifestarnos también, pero no estamos sabiendo construir alternativas, proponer discursos opuestos, salvo excepciones como la Plataforma de Afectados por la Hipoteca.

Tenemos, sin embargo, los elementos. El 15M, con todas sus carencias, nos descubrió capaces de crear mecanismos de participación distintos. Y se van creando, poco a poco, propuestas concretas, parciales, algunas de ellas, eficaces.

Pero nos falta un relato. El camino nos lo marca el pueblo portugués, y tiene que ver con recordar que “el pueblo es el que más manda”, que los ciudadanos debemos exigir a los políticos que rindan cuentas de su mandato, que los ciudadanos podemos acceder a la información relativa al uso de nuestros impuestos, que el triunfo en las urnas no es un salvoconducto, que los programas electorales están para cumplirlos. Así de simple.

Os dejamos el enlace a youtube grabado en el Terreiro do Paço de Lisboa de los ciudadanos y ciudadanas portugueses cantando la canción que simbolizó la revolución de Portugal, la derrota del fascismo y la llegada de la democracia: Grándola Vila Morena. Por el mismo precio, os dejamos el texto traducido. Sin comentarios.

Grândola, villa morena
Tierra de fraternidad
El pueblo es quien más ordena
Dentro de ti, oh ciudad

Dentro de ti, oh ciudad
El pueblo es quien más ordena
Tierra de fraternidad
Grândola, villa morena

En cada esquina, un amigo
En cada rostro, igualdad
Grândola, villa morena
Tierra de fraternidad

Tierra de fraternidad
Grândola villa morena
En cada rostro, igualdad
El pueblo es quien más ordena

A la sombra de una encina
De la que ya no sabía su edad
Juré tener por compañera
Grândola, tu voluntad

Grândola, tu voluntad
Juré tener por compañera
A la sombra de una encina
De la que ya no sabía su edad

Por otra parte, os proponemos que penséis en qué canción podríamos usar hoy en día como eje emocional sobre el que construir un discurso político, que nos haga sentir, cuando la oigamos, la necesidad de defender nuestros derechos y los derechos de los más débiles, al precio que sea necesario.

Buscando alternativas al desastre: pistas de la salida

Ayer estuvimos en el primer Congreso Internacional sobre Innovación Social, convocado en Valencia por la asociación Joves Solides. Ha sido una oportunidad para ver que, por fin, comienzan a verse movimientos concretos en los que se intuyen cómo pueden ser las relaciones con las administraciones públicas y los propios políticos.

Fue la primera vez que veo a un miembro de una ONG que le dice a la cara a un representante de la Administración, sin tapujos, con corrección, pero con contundencia, que su apuesta por los débiles es inexistente. En concreto, fue el presidente de la Coordinadora de ONG de Desarrollo de Valencia, Carles Xavier.
Fue claro: la Generalitat tiene una política de NO COOPERACIÓN al desarrollo, al destinar un 0% de su presupuesto a la cooperación internacional. En parecidos términos se dirigió el presidente de la Plataforma del Voluntariado de la Comunidad de Valencia: la Administración no puede claudicar ante sus obligaciones sociales.

Todo esto en una comunidad autónoma en la que los sueldos de profesores, médicos, bomberos, etc., los pagan entre El Corte Inglés y Mercadona, pues la propia Generalitat está en bancarrota. Eso sí, mientras tanto, no tiene problema alguno en tapar la deuda del Valencia C.F.

Me gustó ver ese tono, claro, directo y sin ambages, tanto como lo he echado en falta durante estos años, por parte del sector social y de desarrollo.

Por otro lado, fue muy interesante ver a la alcaldesa de Torrelodones. Su intervención puede resumirse en tres frases: la información da poder, la transparencia permite acceder a la información, luego la trasparencia distribuye el poder. De ahí que a los políticos no les guste un pelo la transparencia, así de sencillo.
Así solo habla una persona que lleva en la política dos o tres años y que la vive como servicio a sus conciudadanos. Como si fuera la presidenta de su Comunidad de Vecinos, pero con ganas de hacerlo bien.

Nos invitó, además, a ver la web del ayuntamiento que dirige, en particular, la sección “Administración transparente“. Ella misma admitía que les queda mucho por hacer, pero es toda una muestra de que los ciudadanos y las ciudadanas conciencidas podemos llegar a hacer.

Sigo oyendo continuamente discursos del estilo:”yo me centro en lo mío, mientras me vaya bien, a ver si todo termina” o “es imposible hacer nada, el futuro será un desastre, pero no podemos hacer nada para evitarlo”. Pero oigo cada vez más “esto es intolerable, hay que echarlos a todos”, “debemos buscar alternativas”, etc. Solo falta un relato, una chispa, que lo dispare y, entonces, nada nos detendrá.

Por primera vez en los últimos 30 años, la suma de los dos partidos hegemónicos escasamente supera el 44% de los votos, signo de que se está rompiendo, puede que definitivamente, el bipartidismo que impera a sus anchas en nuestro país. Es otra pista de que algo está cambiando para bien.

Otra pista: Mariano Rajoy lleva un mes desaparecido, recluido en la Moncloa. Evitando en todo momento mentar a “Bart Cenas”, sin embargo, el gobierno ha creado una comisión para proponer medidas contra la corrupción, en la que participan altos funcionarios de los Ministerios de Hacienda y Justicia. Es poco, es tarde y es insuficiente, pues falta la sociedad civil, pero es otro dato más. Si queremos, no nos podrán parar.

Incumple, que algo queda

1351238849408“Hoy Rajoy cumple un año como presidente, solo le falta casarse con un hombre para incumplir al 100% su programa electoral”

Este tweet es de Democracia Real YA! y se publicó el pasado 20 de noviembre, coincidiendo con el aniversario de la victoria electoral del PP. La verdad es que el tema es casi para tomárselo a risa, si no fuera por la gravedad del fondo.

Tras más de treinta años de democracia, la retórica de los partidos políticos y los incumplimientos flagrantes de sus programas electorales forman ya parte del paisaje y asistimos a ellos con una indiferencia resignada realmente peligrosa.

Intentemos por un momento, aplicar esta práctica a otros ámbitos de nuestra vida. El trabajo, la vida personal… ¿Qué consecuencias tendría?, ¿nos imaginamos afirmando en nuestro trabajo que vamos a hacer algo y después haciendo exactamente lo contrario?, ¿tendría consecuencias?

Sin embargo, hoy tenemos un presidente del gobierno al que la hemeroteca visual pone en evidencia:

Por no hablar de portadas de periódico tan obscenas como la que ilustra este artículo…

Es también inolvidable la última etapa de Zapatero, que se despachó a gusto prometiendo una “salida social a la crisis“, para unos meses después realizar el mayor recorte social de la historia (hasta ese momento, claro, nadie sabía lo que quedaba por venir). O la tantas veces prometida reforma de la Ley de Libertad Religiosa, que no solo se abandonó nuevamente en la última legislatura socialista, sino que encima nos tocó aguantar que el PSOE la volviera a incluir en su programa electoral de 2011. El candidato que lo prometió… Rubalcaba, ministro en toda la etapa Zapatero. ¿Pensaba que alguien le creería?, ¿qué credibilidad pueden tener a estas alturas sus promesas?

Ha llegado el momento de parar el “todo vale”, de aguantar campañas electorales que parecen subastas para ver quién ofrece más, sin ningún compromiso de llevarlo a cabo. Por supuesto, que no se pueden garantizar todas las promesas, que las circunstancias cambian, pero la impunidad es tal, la desvergüenza es de tal calibre, que urge una mínima regulación al respecto. Si no se puede cumplir lo prometido, se dimite y se deja que otro lo intente hacer mejor. Es tan sencillo como eso.

Cuando pongamos en marcha soypolitico.org, una de las funciones que incluirá será un seguimiento y control de los compromisos adquiridos por las organizaciones. Toda propuesta que se apruebe, tendrá una opción de seguimiento y justificación, proporcionando una forma sencilla de vigilar el cumplimiento o no de la misma.