Archivos Mensuales: octubre 2016

El asesor

Reconozco que mi fantasía era ser un asesor como Meñique, el pérfido Lord Baelish de Juego de Tronos, y dedicarme susurrar estrategias inconfesables al oído de mi concejala.

La realidad es bastante más terrenal y tiene más que ver con garantizar que los feriantes monten a tiempo los coches de choque en las fiestas del distrito que con urdir grandes conspiraciones.

Pese a ello, algo hay, no lo voy a negar. Un día hablaba con Marta (mi concejala) sobre qué hacer en un asunto importante. Yo le decía que no lo tenía claro y ella me replicó (en tono divertido, obviamente),  que era su asesor y que para eso me tenía, ¡para que la asesorara!

La verdad es que muchos amigos me han hecho la misma pregunta: ¿qué hace un asesor? Incluso algunos pensaban que lo compatibilizaba con mi anterior trabajo, como si ser asesor fuera una cosa de ratos libres.

Sin duda, el oficio de asesor es uno de los que peor fama tienen en nuestro país, y más en los últimos años, inevitablemente asociado a la corrupción política. Unos listos, unos aprovechados, personajes a la sombra de los políticos, participando del reparto de mordidas y con toda clase de privilegios. Y encima, sin dar la cara. Al igual que tantas cosas, en nuestra mano y en la del resto de fuerzas políticas del cambio, está el dignificar y dar prestigio al trabajo de los asesores, absolutamente imprescindible para cualquier grupo político que quiera hacer bien su trabajo.

Pero entonces, ¿en qué consiste el trabajo de los asesores? De manera muy sintética, los asesores somos el apoyo político en el día a día de los concejales (en el caso del Ayuntamiento de Madrid). Somos cargos públicos designados (elegidos directamente) por cada concejal, mientras que ellos son cargos públicos electos (elegidos por la ciudadanía). El resto de trabajadores municipales son funcionarios o personal laboral que accede a sus puestos por los procedimientos establecidos, pero que los concejales no pueden elegir directamente. Sólo en el caso de los funcionarios con altas responsabilidades, cada concejal es libre de designar al que le parezca mejor, pero siempre dentro de la plantilla municipal (y siempre que cumpla los requisitos para acceder al puesto).

Como los asesores somos elegidos “a dedo”, estamos siempre bajo sospecha, son habituales las acusaciones de nepotismo o de elegir a personas afines políticamente, pero sin capacidad para el puesto. Vamos, el enchufismo de toda la vida. Sobre esto, dos comentarios:

  • Pienso que es totalmente lógico que un político electo (y más aún si tiene responsabilidades de gobierno), pueda elegir libremente por lo menos a una persona para que le ayude en la ingente cantidad de temas que tiene que abordar cada día. Y que esa persona sea de su máxima confianza.
  • Por su bien, más le vale elegir a alguien competente. ¿De su círculo más próximo? Lógico, le conocerá bien, sabrá como trabaja, es decir, será de su confianza, que es de lo que se trata.

Lo que pasa es que la figura del asesor ha estado en el epicentro de la corrupción que ha dinamitado el prestigio de la política. También se ha abusado de ellos, contratando demasiados, convirtiéndolos en comisarios políticos del partido de turno o siendo un simple puesto más para ir haciendo carrera política. Algo que en Ahora Madrid hemos querido evitar, limitando su número y su salario.

Así que el trabajo de asesor consiste básicamente en apoyar a nuestro concejal (concejala en mi caso) en el día a día. Un día a día que es realmente agobiante por la cantidad de temas que genera una ciudad como Madrid: la limpieza, el tráfico, el transporte público, el aparcamiento, la bicicleta, el arreglo de las calles, el mantenimiento de los árboles y jardines, la recogida de la basura, el mantenimiento de los colegios, las escuelas infantiles, las de música, los centros culturales, las instalaciones deportivas, los centros de mayores, los desahucios, la pobreza, los asentamientos, las fiestas, la cabalgata de reyes, las autorizaciones, las licencias, la policía municipal, los bomberos, la rehabilitación de edificios, las asociaciones, las quejas y conflictos vecinales… y así una lista casi infinita y tremendamente variada, que se puede resumir en conseguir una ciudad que funcione bien, que sea sostenible, que sea más justa y en la que los ciudadanos sean lo más felices que sea posible. Nada más y nada menos.

 

Los orígenes de soypolitico.org

Lo de llamar a este blog soypolitico.org no es una idea luminosa que se me haya ocurrido a raíz de mis nuevas responsabilidades profesionales, viene de más atrás.

Como para tantos, para mí el 15M fue un auténtico revulsivo. Me despertó una inquietud política que desconocía. Hasta el momento, mis ansias de cambiar el mundo las había canalizado a través del voluntariado y de un carrera profesional que estaba desarrollando íntegramente en el Tercer Sector (fundamentalmente en el ámbito de la discapacidad intelectual y el autismo), pero la política… Eso no era nada digno, más bien repulsivo y sin utilidad alguna.

El 15M me hizo ver que la política es algo consustancial al ser humano, como dijo hace mucho Aristóteles, somos animales políticos. Y me hizo creer en que se podía cambiar y ponerla de verdad al servicio de las personas.

Esta inquietud la compartí con muchos amigos y, como aficionado a la tecnología, pensé que había que desarrollar herramientas que apoyaran una verdadera participación ciudadana. Así que me junté con Víctor Pinto (un hombre universal, ONGs, desarrollo organizacional, tecnología, ingeniería…, todo lo abarca y todo lo hace bien) y con los cracks del Colectivo Verbena (Carmen, Javi Tasio y Javi Bilbo) para contarles la idea y plantearles que la desarrolláramos.

Estuvimos unos meses ideando la aplicación (en el 15M habían surgido algunas parecidas, pero pensábamos que ninguna respondía exactamente a las necesidades que detectábamos, nosotros queríamos un “Facebook de la participación social”), estuvimos buscando apoyos para desarrollarla, pusimos en marcha este blog de apoyo y hasta hicimos un vídeo de presentación. Todo ello lo denominamos soypolitico.org, después de un intenso debate, ya que las reacciones generales al nombre eran de rechazo, como no podía ser menos.

Al final, el nombre de soypolitico.org fue una auténtica premonición y creo que, afortunadamente, ya no se ve con tanto rechazo.

La cosa no cuajó. Por falta de apoyos y de tiempo para dedicarle. Un proyecto así te exige lanzarte a tumba abierta y nosotros no podíamos hacerlo. Además, hubo otro aspecto decisivo: la aparición de Podemos. Podemos apostó desde el principio por herramientas digitales de participación que sí que se parecían bastante a lo que nosotros queríamos hacer. Y fue un tsunami, era absurdo intentar algo parecido cuando lo estaban haciendo tan bien.

Así que soypolitico.org se reconvierte ahora en un blog sobre mi experiencia en la política, aunque nunca olvidaré sus orígenes. Gracias a Víctor, Javi Tasio, Carmen y Javi Bilbo (de izquierda a derecha en la foto). Sois geniales.

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Soy político

Jamás se me pasó por la cabeza hasta hace unos años. ¿La política?, ¿los políticos? Algo a evitar, algo malo, algo perverso.

Pero el 15M fue una iluminación. Habíamos reaccionado, no me lo podía creer. En lugar de asumir sumisamente el bipartidismo, esperando a ver si el siguiente era un poco mejor o un poco peor, en lugar de asumir el idílico relato de la Transición y de la actual democracia, gritamos que no nos representaban, que ya llevaban demasiado tiempo alejados del pueblo y que esto tenía que cambiar.

Y cuando parecía que las aguas habían vuelto a sus cauces habituales, surgió Podemos para canalizar buena parte de lo que había sido el 15M. Ese fue el momento en el que me dije que tenía que implicarme un poco más y empecé a colaborar en los Círculos relacionados con la discapacidad, que era mi ámbito profesional. Y también a leer mucho sobre política. De repente, me apetecía saber más y más, me apetecía formar parte de aquella ola de ilusión, aunque nunca pensé que me dedicaría a ello (tal vez el gusanillo sí estaba por ahí…).

Mayo de 2015. Ahora Madrid consigue un resultado espectacular en las elecciones municipales y unas semanas después, consigue formar gobierno. Por mi trabajo en ese momento en la Asociación Pauta, conozco a Marta Gómez, nueva concejala del distrito de San Blas-Canillejas (también de Barajas). En apenas una hora, en la que repasamos los temas más importantes de la asociación, tenemos una excelente sintonía, y es en ese momento cuando me entra una sana envidia. A mí también me gustaría ser protagonista de ese cambio tan ansiado.

Me quedo dándole vueltas y unos días después me animo a escribir a Marta y ofrecerme por si hay alguna posibilidad de entrar en el proyecto. Es cierto que llevaba un tiempo pensando en que mi etapa en Pauta tenía que terminar, después de diez años allí. Necesitaba nuevos retos y motivaciones, pero tampoco era cuestión de irse a cualquier sitio.

Sinceramente, pensaba que Marta nunca me contestaría, o que lo haría con algún cumplido, pero a las pocas horas lo hizo y, para mi sorpresa, me decía que tenía pendiente incorporar un Consejero Técnico (asesor) de los dos que le correspondían y que mi perfil le encajaba perfectamente, que buscaba a alguien que viniera del mundo social y que ella también había percibido muy buena sintonía en la reunión que habíamos tenido. Y me ofreció el puesto.

Lo tuve claro desde el primer momento, era una oportunidad que no podía dejar pasar, que encajaba totalmente con mis nuevas inquietudes políticas y con mis ganas de cambio profesional. Había muchos riesgos (apenas conocía a la que iba a ser mi jefa, se trataba de un cargo de libre designación y eventual, sujeto a todos los vaivenes que puede haber en el mundo de la política…), pero la ilusión pudo mucho más.

Y así, de la noche a la mañana, me convertí en político.